jueves, 10 de mayo de 2012

APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS

Balderrama Rodríguez Noemí 
Mayo 09 de 2012 
Comunicación II 


Eco, Umberto. Apocalípticos e integrados. 1965. Alto, medio, bajo - Los personajes. 

APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS 


ALTO, MEDIO, BAJO. 

 1. Cultura de masas y niveles de cultura. 

     Dwight McDonald se destaca entre los críticos de la cultura de masas proponiendo el alto, medio y bajo como los niveles intelectuales donde el arte y la verdadera cultura pertenecen a la highbrow, quedando la pequeña burguesía con un midcult y las masas con el masscult. 

     “Es evidente, por el contrario, que deberemos discutir los distintos problemas partiendo del supuesto, histórico y antropológico-cultural a la vez, de que con el advenimiento de la era industrial y el acceso al control de la vida social de las clases subalternas, se ha establecido en la historia contemporánea una civilización de mass media, de la cual se discutirán los sistemas de valores y respecto a la cual se elaborarán nuevos modelos eticopedagógicos”. (Eco,1965:41) 

      Existen dos enfoques de ver la cultura de la comunicación: el hombre gutenbergiano y el hombre integrado; ahora es imposible condicionar a la comunicación cultural al modelo del hombre renacentista típico. 

      “…los mass media: se les juzga midiendo y comparando el mecanismo y los efectos con un modelo de hombre del renacimiento, que evidentemente (si no por otras, a causa de los mass media, y también de los fenómenos que han hecho posible el advenimiento de los mass media) no existe ya”. (Eco,1965: 40) 

      Cada modificación de los instrumentos culturales transforma la manera de ver la realidad. Los mass media atentan contra la originalidad, homogenizando la “cultura”, sin renovación, basados en la oferta y la demanda, destruyen la individualidad e inducen el conformismo. 
      
      “De hecho ofrecen aparentemente los frutos de la cultura superior, pero vaciados de la ideología y de la crítica que los animaba. Adoptan las formas externas de una cultura popular, pero en lugar de surgir espontáneamente desde abajo, son impuestas desde arriba”. (Eco,1965: 50)

      Para sus defensores la cultura de masas surge de un sistema industrial inevitablemente donde adaptarse a la media es necesario, habrá quienes se beneficien de la información pues han promovido el acceso a la cultura sin ser responsables del ocio que siempre ha interesado a la gente. 

     “El problema de la cultura de masas es en realidad el siguiente: en la actualidad es maniobrada por "grupos económicos", que persiguen finalidades de lucro, y realizada por "ejecutores especializados" en suministrar lo que se estima de mejor salida”. (Eco,1965: 59)

      La solución es llamar a críticos y defensores a unirse para una intervención que revolucione los mass media dejando atrás al hombre apocalíptico. Nos encontramos en una estabilización de los tres niveles de cultura, aunque todos tenemos acceso a productos de alto nivel la política obstaculiza su difusión. 

2. Estructura del mal gusto 

     La midcult recibe una cultura de consumo, una representación mínima de arte. 

     “Podríamos definir… el Kitsch como el estilema extraído del propio contexto, insertado en otro contexto cuya estructura general no posee los mismos caracteres de homogeneidad y de necesidad de la estructura original, mientras el mensaje es propuesto como obra original y capaz de estimular experiencias inédita”. (Eco,1965: 129) 

     El Kitsch, como un subproducto en la comunicación es un efecto pre-confeccionado para satisfacer demandas. 

     “El arte… imita el acto de imitar, el Kitsch… imita el efecto de la imitación”. (Eco,1965:88) 

     La pequeña burguesía se encuentra ante productos que provocan efectos en contraposición al arte verdadero. En la forma de una obra se encuentra un sistema de sistemas que implica relaciones de origen, un estilema, del que dependen sus efectos y difusión; siguiendo como todo mensaje el camino de emisor-medio-receptor aunque con una ambigüedad cuyo propósito es fijar la atención en el mismo. 

     “El mensaje poético no se constituye únicamente como un sistema de significados, derivado de otro sistema de significantes, sino también como el sistema de las relaciones sensibles e imaginativas estimuladas por la materia de que están hechos los significantes”. (Eco, 1965:119) 

     La decodificación de un mensaje por un receptor determinado es lo único que puede luchar contra el consumo publicitario, porque dependerá de su culturización y no de la información impuesta. 

     La industria de masas da al lector tanto el mensaje como el código para interpretarlo, obligándolo a entenderlo en los términos convenientes. Los artistas se conforman como Boldini, con disimular sus ideas: “inserción de estilemas cultos en un contexto incapaz de englobarlos” (Eco, 1965:130). 


LOS PERSONAJES 

1. El mito de Superman 

       “ No pensamos ahora en las modas que derivan de ella, en los objetos fabricados inspirándose en los personajes de mayor celebridad, en los relojes con la esfera conteniendo la imagen del héroe, en las corbatas, o en los juguetes; pensamos en casos en los cuales toda la opinión pública ha participado histéricamente en situaciones imaginarias creadas por el autor de comics, como se participa en hechos que afectan de cerca a la colectividad, desde un vuelo espacial al conflicto atómico ”. (Eco,1965:255).

     Superman representa al ciudadano típico en la imagen de Clark Kent, pero le da la esperanza al lector de guardar poderes sobrenaturales: “…la esperanza de que un día, de los despojos de su actual personalidad, florecerá un superhombre capaz de recuperar años de mediocridad” (Eco, 1965: 259).
 
      Actualmente la mitificación se basa en símbolos subjetivos para representar sentimientos que conduzcan a acciones. En la mitopoética actual se elevan objetos a un estatus por imposición de la clase dominante, ante las masas quienes se convencen y los adoptan como meta de sus aspiraciones y objetivos. 

      En contraposición a las historias en el pasado, la invención es la característica distintiva de la civilización de la novela, las historias no se conocen, surgen a raíz del personaje convirtiendo al lector en dependiente del relato. 

      “El personaje asumirá así lo que podemos llamar "universalidad estética", una especie de coparticipación, una capacidad para hacerse término de referencias, de comportamientos y de sentimientos, pero no asume la universalidad propia del mito, no se convierte en un jeroglífico, en emblema de la realidad sobrenatural”. (Eco, 1965: 262).

      El comic para su difusión debe ser mítico sin dejar de ser universal y cotidiano. Toda historia debe tener una intriga, tanto trágica y novelesca, y un personaje consumible temporalmente aunque inconsumible a largo plazo. No dar el orden de los acontecimientos es la clave para combatir el consumo del personaje y que el lector olvide la temporalidad. 

       Un hombre heterodirigido vive en una sociedad donde se le sugiere lo que debe hacer, ésta es un arma de la cultura de masas utilizada por los guionistas de los comics manteniendo al público en la dirección que se desea. 

      El modelo iterativo se basa en contar varias veces la misma historia ignorando el final de la misma, la redundancia sin resolución definitiva mantiene al público en un apego infantil a las historias contadas. 

      El comportamiento cívico de un personaje debe ser perfecto, pero a la vez representan a revolucionarios que se apoderan del gobierno y las leyes: el deseo del lector promedio. 

      “El relato depende, no de la voluntad de los autores, sino de su posibilidad de adaptarse a un concepto del "orden" que insinúa el modelo cultural en que viven, y del cual fabrican, a escala reducida, maquetas análogas”. (Eco, 1965: 265). 


2. El mundo de Charlie Brown 

      “La poesía de estos niños nace del hecho de que en ellos reencontramos todos los problemas, todas las congojas de los adultos tras los bastidores… Estos niños nos tocan de cerca porque en cierto sentido son monstruos: son las monstruosas reducciones infantiles de todas las neurosis de un ciudadano moderno”. (Eco,1965: 304). 

       El comic es un producto industrial basado en la ética de masas, intentando transmitir la realidad social en un sentido poético convirtiéndose así en un objeto publicitario. Antes de ser despreciados, estos niños en los comics son amados porque reinventan los males, convierten en inocentes y graciosos los desvaríos y se vuelven aceptables para la sociedad. 


CONCLUSIÓN 

     La cultura de masas en su intento de aparentar la globalización de los mensajes ha estratificado a los receptores en los tres niveles de cultura que marcan el acceso y la difusión de la información y el arte, exclusivo desde luego para la élite social. Los críticos de la cultura de masas desprecian la midcult, un intento de popularizar la intelectualidad entre las clases bajas degradando el sentido y el valor de la misma. Por su parte los apologistas insisten en que el escaso conocimiento del mundo y las artes de la prole lo deben precisamente a la masscult aunque sea criticable la manera impuesta, homogenizada, antiplural y mercantil en la que se transmite. 

      La calidad de un mensaje y los efectos que producirán en sus receptores estarán determinados por su estructura. En la formación de un mensaje tanto los artistas verdaderos como los mercenarios de la masscult trabajan hasta dejar un producto que comunique un fin pero a la vez quede ambiguo y pueda ser manipulable para objetivos personales, políticos o comerciales. Cuando una obra artística en estructura pasa a niveles de cultura inferiores no pierde su valor, pero su interpretación es imposible para quienes no han profundizado en la idea original, quienes únicamente tienen el consuelo de una falsa cultura. 

       Publicaciones tan populares como los comics difunden una falsa representación de la cultura y son aceptados por las masas por contar historias con las que se identifican, minimizando los males y defectos de la sociedad y dando la esperanza de una humanidad noble, divertida y espontánea. Son una manera de dirigir a las masas, se plantearse insatisfacción y conformismo con situaciones intemporales e inconsumibles; manteniéndolos en un éxtasis aparente de conocimiento y culturización. 

       Probablemente la manera de contrarrestar el efecto degradante de la cultura de masas sobre la verdadera cultura sea una revolución, no una reforma, entre los críticos y los defensores para cambiar los mensajes transmitidos desde su formación, que la intención sea realmente informar y nutrir el conocimiento y la inventiva, no conformar a los receptores con un remedo de arte. Desde luego para esto se tiene que combatir la política y el interés en el origen y la manipulación de los mensajes, una tarea complicada en el mundo gobernado por la oferta y la demanda.